sábado, 30 de abril de 2011

capitulo #49


Comenzaron a charlar, se la llevaban muy bien hasta que al llegar a la casa de Montse paso algo que jamás olvidaría

-bueno pues por fin llegamos –dijo Paul inhalando profundamente y recargándose en el cancel blanco de la casa de Montse

-sí, gracias Paul, te agradezco mucho que me hallas acompañado. –le dijo Montse mientras abría su cancel

-Montse espera, yo… -dijo Paul titubeante

-¿si Paul, que ocurre? –dijo Montse deteniéndose en la entrada

-no nada… solo, solo olvídalo –dijo Paul llevando sus manos a los bolsillos del pantalón

-dímelo Paul, nunca te quedes con las ganas de decir algo, -dijo Montse acercándose nuevamente a el

-no de verdad, creo que nunca debí de abrir mi bocota –dijo Paul sin saber cómo corregir su atropello, Montse ya se imaginaba que era lo que Paul le intentaba decir así que no le insistió, pues ella no tiene ni idea de que le dirá el día que por fin se atreva a decírselo

-a ti te gusta George ¿cierto? –le pregunto Paul desanimado

-la verdad si, desde hace mucho, pero creo que él nunca se fijara en mi –dijo mientras volteaba a su casa

-pues será un tonto por no fijarse en una niña tan bonita cono tu –dijo Paul mirándola fijamente y haciendo una expresión tierna

-hay Paul que cosas dices –dijo Montse apenada

-Montse, ¿aceptarías salir un día con migo? –pregunto Paul esperanzado sin dejar de verla, ella se puso bastante nerviosa

-claro que si Paul, con gusto –dijo algo cohibida

-bueno pues entonces luego te llamo, ¿podrías pasarme tu teléfono? –pregunto algo titubeante

-claro que si Paul –dijo ella gustosa. Después de que Montse le pasara su teléfono se despidieron, él le dio un dulce beso en la mejilla, lo cual ocasiono que mi amiga se quedara pensativa mientras veía a Paul irse de su casa, tenía tanta suerte Montse en que Paul se fijara en ella, yo hubiera sido inmensamente feliz si Paul se hubiera fijado en mi antes de que Stuart estuviera con migo, yo solo podía pedir que Montse se fijara por fin en Paul, pues en verdad que a él le gustaba y mucho.

Un día mi padre llego con una noticia que a mi madre y a nosotras no nos agradaba del todo, lo habían subido de puesto en su trabajo y a consecuencia de eso teníamos que mudarnos a Londres, lo cual nos negamos por completo, sobre todo yo

-pero nos irá mejor, esta oportunidad no la puedo dejar pasar –nos decía mi padre mientras caminaba de un lado a otro por toda la sala…

viernes, 29 de abril de 2011

capitulo #48


Una noche después de verlos tocaren el casbah club hubo desde una discusión hasta una declaración de amor.

Ya era algo tarde estábamos a punto de irnos pero Joan insistía en que nos quedáramos por lo menos hasta que recojan sus instrumentos, así que decidimos esperarlos, Ana se había ido por que su mama era demasiado estricta así que solo nos quedamos Joan Montse y yo

-oye Lennon, ¿podrías ayudarme con mi batería? –le pidió pete pues casi caía con los platillos

-claro pete –se acerco a ayudarlo y cuando lograron guardarla pete hizo un comentario fuera de lugar que incomodo a todos pero más a John

-gracias John, si no fueras tan amable con migo ya te hubiera dado baje a tu hermosa novia –dijo sin dejar de mirar a Joan y coqueteándole un poco, John sintió que la sangre le hervía

-oye imbécil –dijo mientras lo tomaba de la camisa fuertemente

-que ni se te ocurra acercarte a Joan ¿me escuchaste? Porque soy capaz de… -pete lo interrumpió

-¿De qué, De golpearme? No te creo capaz Lennon, -esas palabras hicieron que John se enojara aun mas, lo cual Paul solo pudo decirle a pete –jamás debiste de haber dicho eso pete –para después dejarle a pete su puño marcado en la cara, todos nos acercamos a ellos que ya se encontraban uno sobre el otro dándose duro, lo cual George trato de impedir aventándose casi entre ellos lo cual ocasiono que John accidentalmente le propinara tremendo puñetazo en su ojo derecho

-¡Lennon! Yo no soy pete –dijo llevándose las manos a su ojo, cuando por fin los lograron separar John le pidió disculpas a George por el puñetazo, pete aun seguía ofendiéndolo lo cual hizo que John se molestara aun mas, en eso llego la mama de pete

-¿Qué pasa aquí? Porque hay tanto escándalo –dijo preocupada por ver todo regado

-nada señora es solo que su hijo pues provoco a John –dijo Joan acercándose a el

-¿mi hijo? –volteo a verlo todo desgreñado como niño de primaria cuando se pelea

-hay pete que es lo que voy a hacer con tigo –dijo la señora mientras ponía sus manos en la cintura

-descuide señora por mi parte no volverá a pasar –dijo John acercándose a la señora best, lo cual hizo que pete hiciera una expresión como diciendo “que hipócrita” lo que hizo que Paul volteara a verlo con ojos de cuchillo como diciéndole que no siga con sus arrogancias.

Cuando por fin se fueron pete y su madre nos quedamos mas en paz, salimos del lugar y cada quien comenzó a tomar su camino, John se fue con Joan y yo con Stuart Montse esperaba irse con George pero Paul le pidió a George que los dejara solos, lo cual George entendió perfectamente así que decidió no decirle nada a Montse y escabullírsele como la humedad

-¿Dónde está George? –dijo Montse volteando a todas partes

-creo que ya se fue –dijo Paul con una sonrisa

-¿y ahora quien me acompañara a mi casa? –dijo preocupada

-si gustas yo te puedo acompañar, para que no te vayas sola –dijo Paul con una sonrisa y mirándola con una linda expresión en sus ojos, lo cual Montse no pudo decirle no, jamás había observado a profundidad esos ojos lindos de Paul

-gracias Paul, espero que no te moleste –dijo apenada

-claro que no Montse, lo hago con todo gusto

-bueno entonces siendo así vámonos porque ya es tarde –dijo mirando su reloj de mano. Comenzaron a charlar, se la llevaban muy bien hasta que al llegar a la casa de Montse paso algo que jamás olvidaría…

capitulo #47


Ella se encontraba en el centro comprando unos acetatos de su adorado Elvis cuando se topo con George a la salida de la tienda.

-¿George?, ¿Cómo estás? –pregunto bastante emocionada por habérselo encontrad.

-Montse que sorpresa encontrarte por aquí. –dijo George acercándose a saludarla dándole un beso en la mejilla, lo cual hizo sonrojar a mi amiga y elevar su pulso

-es una agradable coincidencia, -dijo Montse tratando de recobrar la cordura

-¿hacia dónde te diriges? Pregunto George

-pues de hecho ya compre lo que tenía que comprar, creo que ya me voy a casa

-si gustas te puedo acompañar, ¿Qué dices? –pregunto mirándola con caballerosidad

-no quisiera desviarte –dijo Montse tratando de no ser tan obvia

-nada de eso ya acabe de hacer mis cosas y también me dirijo a mi casa la cual queda a 2 casas de la tuya así que no me puedo desviar –dijo George en tono gracioso

-tienes razón, no lo recordaba –dijo Montse entre risas nerviosas, sentía una pena de esas que quisieras ser avestruz para meter tu cabeza bajo la tierra.

Comenzaron a caminar hacia su barrio y George hizo una pregunta que incomodo mucho a Montse

-oye ¿y cómo esta Frida?

-ah Frida, pues bien, feliz de estar con Stuart –dijo Montse en todo de enfado y acentuando “Stuart” para que recordara que estaba con el

-si stu, debí suponerlo –dijo cabizbajo

-¿suponer que? –pregunto Montse extrañada

-que está feliz por esa razón –dijo aun cabizbajo

-oye ¿a ti te gusta Frida? –pregunto ansiosa

-es linda, pero nunca se la bajaría a mi amigo, yo si se respetar –dijo molesto y acelerando el paso, lo cual Montse no entendió, pues ni loca que le contaría lo que paso con stu y George

-cambiemos de tema ¿quieres? –sugirió George aun molesto

-está bien, -contesto Montse aun sin entender

-¿sabes quién me pregunta por ti casi todos los días? –le pregunto George con una sonrisa picara

-¿Quién? –pregunto desconcertada

-¿no adivinas? –siguió George

-pues no tengo idea, -dijo pensativa

-¡Paul! –dijo volteando y llevando las manos hacia el cielo en forma de enfado

-¿Paul? ¿Y el que tiene que preguntar por mí? –pregunto Montse

-¿no lo has notado?, con el solo verte tiene para estar en las nubes toda una semana –dijo en tono gracioso

-¿tanto así le intereso a Paul? –pregunto extrañada

-tanto que no te imaginas, sabes deberías tratarlo aunque sea un poco, porque si no lo haces, mi amigo se volverá loco. –dijo sin dejar de caminar y mirando el suelo.

Montse sentía una extraña sensación de escuchar a su amor platónico decir que el amigo de este se moría por ella, lo cual comenzó a notar por fin tiempo después, cada que nos podíamos ver, los ahora nombrados Johnny and the moondogs.

Una noche después de verlos tocaren el casbah club hubo desde una discusión hasta una declaración de amor…

capitulo #46


Y así fue, a raíz de la muerte de su madre John tenía una amargura con todo y todos, ese odio se reflejaba en su comportamiento y en su mirada, pero aun así seguía siendo el mismo con todos nosotros .

Era la primavera de 1959 un día stu llego a mi casa como lo hacía cuando podía por eso de la escuela, ese día llego algo preocupado,

-que ocurre stu? Pregunte extrañada

-¿recuerdas las pinturas que vendí la semana pasada? –me pregunto sin voltearme a ver

-si las recuerdo muy lindas me encantaron pero ¿Qué pasa con ellas?

-John y Paul me piden que me una al grupo y que me compre un bajo eléctrico con el dinero que me dieron por esas pinturas –dijo pensativo

-¿y qué es lo que te detiene? –le pregunte entusiasmada, pues esa idea no me desagradaba

-pues que no se tocar, y como su bajista se salió pues John me presiona aun mas con su frase de “tenemos trabajo y no tenemos un bajista” dijo imitando el tono de voz de John

-comprendo, pero no creo que sea tan difícil aprender a tocar el bajo ¿o sí? –dije dudosa pues no tenía la más remota idea de que si era difícil tocar un instrumento. El me miro como diciéndome con la mirada “¿estás bromeando?” A lo que respondí encogiéndome de hombros,

-también ocupan un baterista –dijo tratando de cambiar el tema sobre el bajo

-pues yo no conozco a nadie que toque batería –le dije con la mirada en la nada tratando de ver a alguien conocido tras una batería.

-no te preocupes, ese ya es problema de ellos

-dijo mientras prendía un cigarrillo

-¿y ahora en donde están tocando, Aun lo hacen en lugares públicos? –quise saber

-no, creo que están tocando en el club jacarandas, que queda cerca de nuestra escuela de arte, en el centro de Liverpool

-llévame a verlos –le dije haciéndole una cara de niña pequeña

-claro que no Frida, esos lugares no son para ti, -me dijo mientras me apuntaba con su dedo, después de un rato de charla, stu se fue diciéndome que tenía un bajo que comprar, lo cual me dio mucha emoción, después de eso casi todas las tardes iba a darle ánimos para que pronto aprendiera a tocarlo, después de un tiempo me entere que por fin tenían baterista, gracias a George que conocía a un tipo llamado pete Best, era muy engreído y coqueto, lo cual no me parecía porque en frente de John coqueteaba con Joan, un día ella lo puso en su lugar al tratar de destruir su batería a patadas.

Comenzaron a tocar en el casbah club, propiedad de la madre de pete, en realidad era una señora encantadora, muy amable, todo lo contrario a su insoportable hijo. Un día por fin George entablo una conversación con Montse, lo cual casi mata de un infarto a mi amiga, ella se encontraba en el centro comprando unos acetatos de su adorado Elvis cuando se topo con George a la salida de la tienda…

jueves, 28 de abril de 2011

capitulo #45


-hay stu, me encanta estar con tigo, me encanta escucharte, en verdad que jamás me aburriría con tigo, -dije tomándolo de los hombros, el me dio un dulce beso en los labios para después irse.

Todo parecía ir bien, aunque Joan cada día perdía interés a la escuela y le daba más a la música, así pasó un año, ya era 1958. Los Quarrymen seguían tocando en lugares públicos, fiestas o lo que fuera, yo era inmensamente feliz a lado de stu, y Joan prácticamente vivía en casa de la señora julia, frecuentaba tanto a John que hasta parecían esposos.

Un día llego Joan a mi casa muy triste, lo cual no me explicaba, pues ella rara vez se ponía así de triste

-¿qué te ocurre Joan? –le pregunte mientras miraba sus ojos hundidos en la tristeza

-paso algo horrible Frida –dijo a punto de llorar

-¿Qué pasa? No me asustes –dije preocupada

-John… -no termino de decirme cuando se soltó llorando

-no me digas que ese bobo termino con tigo–dije molesta

-no Frida no es eso –dijo con lagrimas en los ojos

-¿entonces por qué estas así?

-es que… su madre –dijo cortante y sin poder decir mas

-¿la señora julia? ¿Qué pasa con ella? –dije más preocupada

-la atropellaron –dijo casi en forma de susurro

-¿Qué? Como que la atropellaron, ¿está bien? ¿En donde esta? –dije sobresaltada

-no… ella, ella murió –dijo difícilmente para después tapar su rostro lleno de lagrimas con sus manos. No supe que decir, me quede realmente en shock, no lo podía creer, solo la había visto un par de ocasiones por así decirlo y me bastó para darme cuenta de que era una gran mujer, se veía el amor que le tenía a su hijo a pesar de todo lo que habían pasado, a Joan la había adoptado como su hija, siempre la invitaba a comer a su casa, le decía a John que la llevara a casa o a algún lugar que fueran, comprendía el dolor que Joan sentía, ella vio en la señora julia una madre, la madre que siempre le había hecho falta. Yo solo me acerque a ella y la abrase fuertemente, ella se aferro a mí y comenzó a llorar con más fuerza, lo cual me causo el llanto a mí también, no me quería ni imaginar cómo estaría John. Ese día en la noche fuimos a casa de la madre de John, en donde la estaban velando, al llegar vimos a la tía de John viendo una foto de su hermana julia, lo cual me hizo sentir un nudo en la garganta, me acerque a darle mi más sentido pésame al igual que Joan, Montse y Ana, voltee para ver si veía a John y estaba ahí sentado, tan triste que no parecía que fuera él, a su lado su amigo pete y Stuart, el al verme se acerco a mí y me abrazo, Joan se acerco a John y lo abrazo, el solo decía que por que se había ido cuando todo iba tan bien, tratamos de consolarlo pero fue inútil estaba muy destrozado, en eso llego Paul y George, se acercaron a nosotros y le dieron el pésame a John, pude ver que a Paul se le rasaron los ojos, comprendí que todo esto era difícil para él pues ya había pasado por ese doloroso momento de perder a una madre y era difícil ver que ahora su amigo también pasaba por las mismas. Después de un rato estábamos charlando Stuart y yo tranquilos cuando de pronto escuchamos a John muy alterado, fuimos hasta donde estaba John y vimos como sacaba a empujones a Paul, y pete estaba lleno de sangre por que tenia tremendo golpe en la boca no sabíamos ni que era lo que había pasado

-hey George, ¿Qué le pasa a John? –pregunto Stuart

-se molesto porque Paul comenzó a tocar el banjo y comenzó a golpear a todos –dijo desconcertado

-¿pero cómo se le ocurre a Paul hacer semejante estupidez? –dijo Stu molesto

Después de unos minutos entraron Paul y John abrazados y llorando, Paul tenía un golpe en la mejilla, en verdad que nos saco de onda aquella escena, pues unos momentos antes discutían y en un abrir y cerrar de puerta ya estaban abrazados. Después Paul nos había dicho que John estaba demasiado enojado con todo, aun no podía entender por qué a su mama, lo cual me daba mucha tristeza de que John comenzara a odiar todo. Y así fue, a raíz de la muerte de su madre John tenía una amargura con todo y todos, ese odio se reflejaba en su comportamiento y en su mirada, pero aun así seguía siendo el mismo con todos nosotros…

miércoles, 27 de abril de 2011

capitulo #44


-disculpen jovencitos, están en un lugar público, por lo cual no se permiten esa clase de espectáculos –dijo la voz, que al voltearlo a ver más que apenados nos dimos cuenta de que era un policía

Al ver al policía que nos miraba de manera desaprobatoria, solo esquivamos su mirada y sentimos que la sangre se nos agolpaba en la cara, después de esa bochornosa escena nos volteamos a ver más que avergonzados y lo único que pudimos hacer fue reír de la vergüenza.

-será mejor que nos vallamos. –me dijo stu, con las manos en sus bolsillos y mirando el pasto

-sí, creo que ya es hora. –le conteste igual de cohibida que el.

Me tomo de la mano y salimos de Greenbank Park. Comenzamos a caminar hacia mi casa, dimos vuelta en la esquina y llegamos a Penny Lane, en esa calle se respiraba tranquilidad. En verdad que me gustaba pasar por ahí, caminamos por toda esa calle hasta su fin, no sentí cansarme pues stu era un gran acompañante, siempre tenía tema de conversación para cualquier cosa, y me hacía reír todo el tiempo, mientras que con Joan las cosas eran más diferentes.

-me encanta este lugar, -dijo John sentado bajo un árbol con su pierna izquierda flexionada y sobre esta su brazo recargado,

-a mí también me gusta mucho estar aquí, -contesto Joan que estaba recargada en el torso de John con las piernas estiradas. John beso su cabeza e inhalo profundamente, como si tratara de guardar en él para siempre el aroma de Joan. Ella se reincorporo y lo miro con cierta alegría en sus ojos, el se acerco para besarla, poco a poco puso su mano en su rostro y la fue bajando a su hombro y recorrió su brazo hasta llegar a la cintura donde se detuvo unos segundos para seguir hasta la pierna, poco a poco se comenzó a poner sobre Joan, las caricias y los besos iban subiendo de tono, hasta que Joan lo detuvo,

-¡no, Espera! –dijo levantándose y arreglándose el cabello alborotado y lleno de basuritas propias del pasto.

-¿Qué ocurre? –pregunto John levantándose también

-vas muy rápido Lennon –dijo poniendo su dedo índice en el pecho de John y haciéndolo hacia atrás con un fuerte movimiento

-tienes razón, discúlpame, no volverá a suceder –dijo John bastante apenado

-eso espero porque para la próxima me dejas de ver –dijo Joan en tono de amenaza

-¡no, eso me mataría! Siento que si te pierdo me moriría, no sé que me diste que no puedo dejarte ir por que en verdad me haces mucha falta. –Joan solo lo miro con ternura, y ante aquellas palabras se dibujaría una pequeña sonrisa en sus labios.

-¿tanto así me quieres John?

-más de lo que te imaginas. –la tomo de la barbilla y le dio un pequeño beso en sus labios que aun sonreían. Era tan bello ese momento que se olvidaron por completo de la hora.

-¡rayos! Debo irme ya. –dijo John sobresaltado.

-sí creo que debemos irnos –contesto Joan con un semblante de disgusto, ella aun quería estar con John.

-entonces vámonos, -John la ayudo a levantarse, se dirigieron al bus rumbo a la casa de Joan.

Al llegar a la cuadra de mi casa, percibimos a lo lejos a alguien sentado afuera de la casa de George, lo cual nos hizo suponer que era él, pero al irnos acercando nos dimos cuenta de que era Harold, el hermano mayor de George, así que ambos pero más stu respiramos hondo.

-bueno, pues espero que te la hallas pasado vienen compañía de este tonto tímido –dijo stu en tono gracioso

-hay stu, me encanta estar con tigo, me encanta escucharte, en verdad que jamás me aburriría con tigo, -dije tomándolo de los hombros, el me dio un dulce beso en los labios para después irse…

martes, 26 de abril de 2011

capitulo #43


-no te preocupes Frida, yo te regalo otro para que estés contenta –dijo sonriente, en eso recordé “el abrigo de George” y me puse nerviosa

-¿Qué ocurre, no te pareció buena idea? –dijo buscando mi mirada

-no, es que… rayos tendré que contarte eso también –dije haciendo una expresión de molestia, pues no quería que stu supiera que George me había regalado un abrigo

-¿contarme que? –pregunto confundido

-es que George me regalo uno como en forma de disculpa por arruinar el otro –dije como esperando un regaño

-¡¿Qué?! ¿Cómo? Pero… -en eso lo interrumpí y comencé a contarle todo, al terminar se quedo pensativo y me miro con desesperanza

-creo que el que debería estar aquí sentado junto a ti es mi amigo George –dijo moviendo la cabeza y volteando al estanque

-claro que no stu ya te lo dije yo jamás andaré con George

-¿por que no? No es feo tiene lo suyo y pues es buena persona, algo tímido y reservado pero cuando lo tratas es la mejor compañía que pudieras tener

-sí pero ya te dije que no –dije cruzando los brazos y poniéndome más que molesta

-perdón Frida esto es muy tonto, jamás debería de decirte todo esto, si tu no lo quieres pues mejor para mí porque yo tengo una oportunidad de tratarte –dijo acercándose a mi

-oye stu quisiera preguntarte algo –dije mirándolo con seriedad

-si dime

-¿por que me besaste anoche? –pregunte por fin lo que tanto quería saber

-ah pues este… ¿no te gusto? –pregunto muy apenado

- no es eso a lo que me refiero sino a el hecho de, ¿que me quisiste decir con eso?

-pues que me gustas, y pues que… me gustaría que tu… pues –no termino la palabra cuando se puso de pie y comenzó a moverse de un lado a otro

-yo que stu?

-pues tu… ¡rayos! Soy tan malo para estas cosas –dijo llevándose las manos a la cabeza, esa expresión de él hizo que me saliera una pequeña sonrisa

-tranquilo stu, si no quieres no me digas nada, y nos vamos –dije como para tratar de presionarlo y de una vez se animara a decirme

-¡No, no! Espera,… ok –suspiro –aquí voy Frida yo quisiera preguntarte si tu –dijo aproximándose a mí y tomándome de las manos, note que estaban algo frías, en verdad que se ponía muy nervioso –Frida tu, este… Frida… ¿quieres ser mi novia? –pregunto por fin e hizo un gesto de alivio por haberlo logrado, yo me quede unos segundos sin saber que contestar, pero sin más que esperar le conteste

-claro que si stu –le dije con una gran sonrisa y apretándolo de las manos, el de igual manera me sonrió y sin decirnos ya nada mas llevo sus manos a mi cara y la acaricio, me contemplo con dulzura y vi en sus ojos una expresión de felicidad y alivio, poco a poco sus manos bajaron a mis hombros donde se detuvieron unos segundos para después recorrer mis brazos y meterse entre ellos para tomarme de la cintura, yo solo lo tome de el rostro y lo acaricie de igual forma que él lo hizo con migo, sentí como entrelazo sus manos detrás de mi cintura y poco a poco me acerco a su cuerpo para quedar juntos, yo puse mis brazos sobre sus hombros y recosté mi cabeza en su pecho, así nos quedamos unos segundos balanceándonos muy despacio de un lado a otro, escuche que suspiro y yo me reincorpore para verlo el solo me dijo –te amo Frida- era la primera vez que me decía “te amo” se comenzó a acercar a mi yo cerré mis ojos y me volvió a besar, era la segunda vez que nuestros labios se tocaban entre sí, este beso fue diferente al de la noche anterior, este beso estaba acompañado de mas pasión, duramos más tiempo así hasta olvidarnos de nuestro alrededor, llego un momento en que sentí la sensación de estar solamente stu y yo en un lugar lejano donde nadie nos veía, todo aquello era tan perfecto estábamos tan ajenos a la realidad cuando de pronto escuchamos una voz que hizo que saliéramos de nuestro trance

-disculpen jovencitos, están en un lugar público, por lo cual no se permiten esa clase de espectáculos –dijo la voz, que al voltearlo a ver más que apenados nos dimos cuenta de que era un policía…

lunes, 25 de abril de 2011

capitulo #42


Al entrar comenzaron a contarse sus experiencias de cada uno, era increíble que prácticamente hicieran lo mismo en ese lugar, lo que pone a uno a deducir que más de alguna vez coincidieron en su infancia en este lugar sin imaginarse que después de unos años se amarían.

Al llegar por fin a Greenbank Park buscamos un buen lugar para sentarnos a charlar, Stuart decidió sentarnos debajo de un árbol con vista al lago que se encontraba ahí, el se sentó muy junto a mí y puso su brazo sobre mis hombros, yo aun no sabía cómo hacerle esa pregunta de que en que términos habíamos quedado, estaba a punto de preguntarle cuando él se reincorpora y se pone en frente de mi algo nervioso

-Frida yo tengo algo que contarte –dijo preocupado y mirando a el pasto

-de que se trata stu –dije confundida

-anoche después de que te deje en tu casa, al pasar por la casa de George vi que él se encontraba fuera de ella y me miraba bastante molesto –comenzó a contarme sin dejar de ver el pasto y sin dejar de mover sus manos en reflejo de nerviosismo, al escuchar eso me puse helada, supuse que George nos vio besándonos lo cual fue un hecho el nos había visto

-y sabes Frida, creo que nos vio besándonos por que se acerco a reclamarme muchas cosas, y lo que más me dolió es que dijo que lo traicione –dijo muy preocupado

-¿pero porque abrías de traicionarlo? Si él y yo no somos nada –dije molesta

-es que… no sé si decirte o no –dijo nervioso

-¡que dime!

-le dije que tu nunca podrías fijarte en el por que traicionarías a una persona que tu quieres mucho –dijo volteándome a ver por fin

-¿no le dijiste quien verdad? –dije preocupada

-no no solo eso, ¿pero sabes que fue lo que me dijo? Que entonces yo estaba traicionándolo porque sabía perfectamente que tu le gustabas a George y pues tiene toda la razón, -dijo cabizbajo, yo no supe ni cómo reaccionar, solo me quede hundida en mis pensamientos, y en efecto stu hacia lo que yo no quería hacerle a Montse, y para animarlo tuve que decirle que no era lo mismo aunque así lo fuera

-vamos stu, no te sientas así es muy diferente lo que pasa con Montse –dije tomándolo de las manos

-no Frida es lo mismo y tu lo sabes –dijo zafándose de mi

-entonces ¿Qué es lo que me propones? ¿Qué traicione a mi amiga Montse y le diga a ese bobo que si quiero salir con él? ¡Eso jamás! Yo jamás saldré con ese tonto –dije bastante molesta y poniéndome de pie

-¿por que te molesta tanto George? –pregunto también poniéndose de pie

-¡¡por lo de mi abrigo y porque ya me tiene harta de tan solo escucharlo en boca de Montse, George esto George el otro y aquel tonto ni siquiera se da cuenta de que mi amiga lo ama!! –dije de una manera tan alterada que no me di cuenta cuando un pequeño grupo de gente que se encontraba cerca de nosotros volteo a verme con cara de “a esa histérica que le pasa”

-tranquila Frida –dijo Stuart tomándome de los hombros como tratando de regresarme a la tierra

-perdón stu, es que me altera todo esto relacionado con ese… George

-ok ok tranquila siéntate, ahora cuéntame eso del abrigo por favor –me dijo con una cara de incertidumbre, pues él no sabía nada del famoso abrigo, así que comencé a contarle todo, y él se empezó a reír lo cual me molesto

-¿oye de que te ríes? Si no cuento un chiste –dije frunciendo mis cejas

-es que no se cómo te puedes poner así por una prenda de vestir

-tiene valor sentimental –dije recordando a mi abuela

-ok si pero, ¿no tiene solución? –pregunto Stuart encogiéndose de hombros

-no lo sé, mi madre dijo que lo llevaría a la tintorería a ver que podían hacer –dije recordando con nostalgia mi abrigo

-no te preocupes Frida, yo te regalo otro para que estés contenta –dijo sonriente, en eso recordé “el abrigo de George” y me puse nerviosa…

capitulo #41


Nada Joan una estupidez –dijo John moviendo la cabeza –ven vámonos quiero mostrarte algo –dijo mientras se colgaba la mochila de Joan y pasaba su brazo sobre sus hombros

Mientras tanto stu y yo nos dirigimos a Greenbank Park, yo estaba muy nerviosa pues no sabía aun en que términos habíamos quedado, nos besamos sí, pero él no me había pedido que fuera su novia, así que esto era muy complicado para mí. Caminamos hasta la parada del bus, aun no me había hecho ningún comentario de la noche anterior solo las preguntas más comunes “¿Cómo te va? ¿Cómo te fue en la escuela?” etc. Al llegar a la parada del bus yo me senté y el se quedo parado, hecho sus manos a la cintura he hizo que su espalda se estirara hacia atrás, después de eso suspiro y volteo a verme

-te ves muy linda hoy Frida –dijo con una tierna mirada, yo me sonroje ante aquellas palabras

-hay stu que cosas dices, me veo como siempre. –dije volteando a ver el suelo

-claro! Tú siempre te ves muy linda –dijo mientras se sentaba junto a mí, yo solo voltee a verlo, y vi como poco a poco tomo mis manos y las puso en su regazo

-Frida, en verdad me gustas y mucho. –dijo apretando mis manos

-también tu me gustas stu eres muy lindo, jamás me imagine que de tu boca salieran esas palabras tan lindas –dije mientras entrelazaba mis dedos con los de el

-¿en verdad cres que son lindas? –pregunto sonrojado

-si stu muy lindas

-no creo que mas lindas que tu –esa palabra hizo que mi piel se pusiera de gallina

-¡vez! A eso me refiero stu –dije mirándolo a los ojos

En eso llego el bus y partimos a Greenbank Park, mientras tanto Joan y John se dirigían al lugar favorito de John, Strawberry Fields…

-aquí es, -dijo John deteniéndose a esa finca llena de jardines y arboles

-¿bromeas? –dijo Joan mirándolo con algo de risas

-¿Qué? ¿No te gusta? –pregunto algo preocupado

-no no es perfecto, pero es que este lugar lo frecuentaba también hace años –dijo mirando aquel lugar como reviviendo todo lo que paso ahí

-¿en serio? –pregunto John con una carcajada tan peculiar de el

-sí, yo solía venir aquí cuando mi mama me regañaba por algo y quería estar sola si escuchar sus gritos o cosas parecidas, aquí duraba horas y horas, a veces venia a jugar con mis amigas o venia a ver tocar la banda de guerra –dijo mientras se recargaba en la fachada de aquel lugar

-no lo puedo creer –dijo John mirándola con una expresión de miedo en sus ojos

-¿Qué pasa John? –pregunto Joan asustada

-es que simplemente es increíble que tú y yo tengamos tanto en común, en verdad es de dar miedo, dijo rascándose la cabeza

-pero, ¿Por qué lo dices? ¿No me digas que tú hacías lo mismo que yo? –dijo Joan reincorporándose

-podría decirse que si –dijo John aun incrédulo

-estas bromeando, me dices eso para que me caigas bien –dijo Joan riendo

-¡es verdad! Si gustas vamos con mi tía mimi para que te lo confirme, yo venía aquí a escuchar la banda de guerra y a jugar con mis amigos, pete es uno de ellos –dijo casi gritando

-todo esto es tan interesante –dijo Joan sin dejar de ver a John

-cada cosa nueva que descubro de ti, es un motivo para enamorarme más de ti –dijo acercándose a ella y tomándola de ambas manos, estaban a nada de besarse cuando Joan lo aleja con un empujón

-anda nena entremos –dijo Joan con dirigiéndose a la entrada con una gran sonrisa y viéndolo fijamente

-está bien nene –dijo John como respuesta a su juego

Al entrar comenzaron a contarse sus experiencias de cada uno, era increíble que prácticamente hicieran lo mismo en ese lugar, lo que pone a uno a deducir que más de alguna vez coincidieron en su infancia en este lugar sin imaginarse que después de unos años se amarían.

domingo, 24 de abril de 2011

capitulo #40


Al ver John a este trato de esconderse pero fue inútil, Stuart lo vio y de inmediato lo saludo

-hey Lennon! ¿Como estas? –pregunto Stuart sentándose junto a John

-pues bien stu ¿y tú? –dijo John mientras se saludaban de mano

-también bien, pero ¿A dónde vas a estas horas? Tu solo sales de noche –quiso saber Stuart

-ah pues voy a comprar algo –dijo John algo cohibido

-a que bien

-y tu Stuart ¿A dónde vas? –pregunto John

-amm pues voy a visitar a una tía que está enferma –dijo moviendo sus manos en señal de nerviosismo

-oh lo siento mucho –contesto John, comenzaron a charlar hasta que llegaron a su mismo destino sin saberlo

-bueno John aquí me bajo –dijo stu levantándose de su lugar

-¿bromeas? También me bajo aquí –dijo John algo nervioso

-a pues bajemos –dijo Stuart esperándolo, John no tuvo más remedio que bajarse con él,

-bueno pues yo camino hacia aquel rumbo –dijo Stuart

-¿me creerás que también yo? –contesto John rascándose la cabeza y echándose una carcajada

-esto sí que es muy gracioso –contesto Stuart

-pues caminemos –dijo John

Comenzaron a caminar hasta que llegaron a la escuela, ambos se detuvieron y no sabían que hacer

-¿por que te detienes John?

-¿Por qué tu lo hiciste? –contesto con una sonrisa nerviosa

-ah pues que considerado eres ¿te molestaría si de aquí sigo solo? –dijo Stuart como última esperanza para que John se fuera

-este, pues si no me molesta, oye ¿esperas a alguien y no quieres que te vea? –pregunto John más que nervioso

-ja ja Lennon que cosas dices –dijo stu rascándose la cabeza y volteando a todos lados

En eso salimos Joan y yo, al ver a stu sentí de nuevo esa extraña sensación, note que charlaba con alguien y vi que era John, supuse de inmediato que vendría por Joan así que no le dije nada ella quería ver su reacción, me acerque a Stuart y lo salude

-hola stu, hola John ¿Cómo están?

-hola Frida, que sorpresa –dijo tratando de disimular con John, yo solo hice una cara de extrañeza

-hola Frida –respondió John

¿Que te pasa stu? –le pregunte confundida

-nada Frida, ¿Qué te parece si nos vamos de aquí? –me pregunto sin dejar de ver a John

-está bien, como gustes –dije aun sin saber el motivo de su comportamiento, John solo nos miraba y supuso que llego hasta aquí por la misma manera que él, y de igual forma Stuart le mintió como él lo hizo, de pronto volteo y vio a Joan ella solo lo miraba con una sonrisa, yo voltee a verlos no quería perderme ese momento así que me detuve para verlos, stu también volteo y al ver a John con Joan, salió de su boca una pequeña risa, movió la cabeza y miro al piso –en verdad que somos unos estúpidos tímidos- dijo entre dientes

-¿Qué dijiste? –pregunte volviéndome a el

-no nada, mira nomas quien viera a ese Lennon –dijo aun riendo

-¿si verdad? ¿Apoco no se ven lindos juntos? - dije después de un suspiro

-sí, supongo que así nos vemos tu y yo –dijo mientras tomaba mi mano, yo sentí una sensación extraña que recorrió mi cuerpo lo que me hizo voltear a verlo

-espera un momento –me dijo soltándome y aproximándose a John y Joan

-hey Lennon, por favor no lleves a Joan a Greenbank Park por que estará ocupado –le dijo tomándolo de un hombro y con una sonrisa que más bien era como una clave entre hombres, John no supo ni que decir

-hola y adiós Joan –stu se dio vuelta y volvió con migo, John nos vio y también se rio

-¿Qué ocurre? –pregunto Joan

-nada Joan una estupidez –dijo John moviendo la cabeza –ven vámonos quiero mostrarte algo –dijo mientras se colgaba la mochila de Joan y pasaba su brazo sobre sus hombros…

capitulo #39


-Frida pero –en eso llego el profesor y entramos al salón, voltee a ver a Montse y ella solo estaba cabizbaja y muy pensativa en todo aquello que le había dicho

Mientras tanto en el salón de Ana y Joan, esta ya había hecho de las suyas ganándose un reporte y una ida a la dirección, al parecer había hecho un dibujo en el pizarrón de el maestro de matemáticas era buena dibujando pero cuando se trataba de hacer una caricatura chusca de alguien resaltando sus defectos ella se lucia aun mas, así que el maestro al entrar lo vio y obviamente se molesto, y como en los salones no faltan los “chismosos” Joan fue delatada y reprendida. Al dar el toque para el receso la buscamos como locas Montse y yo hasta que dimos con Ana y ella nos dijo lo que había pasado

-hay Joan cuando aprenderás –dije moviendo la cabeza negativamente

-vamos a llevarle algo de comer –dijo Montse, en ese instante recordé sus papas y no pude evitar reír de lo que paso en la parada del camión

-¿Qué pasa Frida? –pregunto Ana

-no nada vamos con Joan –fuimos a la dirección y estaba saliendo de esta, nos aproximamos a ella que lucía bastante tranquila, al parecer ya se le estaba haciendo costumbre y ya ni se preocupaba

-que paso Joan ¿Cuántas veces te he dicho que no hagas esas cosas? –le dije como si fuera su mama

-no me vengas con regaños mami por favor –me dijo en pose de suplica algo graciosa

-tienes hambre? –pregunto Montse

-pues ya se me bajaron las papas –dijo sonriente y mirándome

-entonces vamos a la cafetería a comer algo yo te invito –dijo Montse tomándola del brazo

Todas nos dirigíamos a la cafetería, nos echamos nuestro refrigerio y al terminar nos dirigíamos al salón cuando de pronto Joan nos dijo a todas algo que nos saco mucho de onda

-me saldré de la escuela

-¿Qué dices? –le pregunte sorprendida

-lo que escucharon, definitivamente los libros y esas cosas no son para mí –dijo mientras sacaba el reporte de la bolsa de su pantalón

-¿pero que vas a hacer? ¿Te meterás a trabajar? –pregunto Montse igual de extrañada que yo

-¿trabajar? ¡Claro que no! Ni loca

-¿entonces? Pregunto Ana

-formare un grupo de rock –dijo bastante tranquila

-¿Qué? Pero… -me interrumpió

-¿alguna de ustedes trae una pluma? –dijo extendiendo su mano, nosotras nos miramos entre si

-yo traigo una –dijo Ana

-Joan por favor piensa bien las cosas, no puedes salirte así como así de la escuela –le dije preocupada

-yo sé bien lo que hago –nos dijo mientras se ponía a falsificar la firma de su mama en el reporte apoyada sobre pared

-pues solo espero que lo que hagas sea lo mejor –dijo Montse

-claro que será lo mejor, ahora déjenme en paz –dijo haciéndonos a un lado

-comienza a preocuparme –les dije

-ya somos dos –dijo Montse

-tres –siguió Ana

Esperábamos con ansias la hora de salida en especial yo y Joan faltaba ya muy poco para ese momento, mientras tanto John salía de la casa de su tía mimi y se encaminaba hacia el bus para ir por Joan, al igual que Stuart, John subió primero al bus y unas cuantas calles adelante subió Stuart, al ver John a este trato de esconderse pero fue inútil, Stuart lo vio y de inmediato lo saludo…

pues aquí el siguiente capitulo espero que les guste =)

mi hija frida me hizo una oferta a cambio de subir nove que no pude rechazar XD

gracias a todos por sus comentarios =) hacen que uno se motive XD jajaja bueno pues se me cuidan

sábado, 23 de abril de 2011

capitulo #38


Nos sentamos en nuestro lugar de siempre y yo comencé a contarle todo lo que había pasado con Stuart, ella solo hacia una gran cara de admiración ante cada palabra que mi boca pronunciaba, estuvo a punto de ahogarse con la soda en dos ocasiones, cuando termine de contarle todo aquello no supo ni que decirme

-wooooow!!! ¿En verdad paso todo eso? –dijo aun sorprendida e incorporándose de su asiento

-así es Joan –dije volteando a la ventanilla y exhalando profundamente

-nunca me imagine que el hermoso hombre fuera tan tierno y romántico –dijo recargándose de nuevo en el respaldo

Oye! –dije volteando a verla con una mueca

-ok tranquila a mí nunca me gusto Stuart –dijo quitada de la pena

-¿a no? Entonces porque siempre que lo veías suspirabas y decías cosas hermosas de él, ¿eh por que? –pregunte extrañada

-solo lo hacía para molestar a la boba de Ana –dijo mientras hacia el desagradable sonido del sorbo final de la soda

-debí suponerlo –dije cruzada de brazos –oye ahora dime tu que paso con John –le dije codeándola y haciendo el clásico “1313”

-eso es algo más intenso de contar –dijo volteando a todas partes y en casi susurro

-¿en verdad? Anda cuéntame –dije emocionada

-aquí no Frida, pueden escucharnos –dijo agachándose como si tratara de esconderse de alguien

Vamos Joan dime por favor –le casi suplique

-ok, pero no quiero que grites y quiero que conserves compostura –me dijo tomándome de una mano

-ok te lo prometo –le conteste con una gran sonrisa

Ella me comenzó a contar lo que paso cuando nos fuimos y la dejamos en la casa de John hasta cuando la llevo a su casa, yo simplemente no lo podía creer, era genial todo aquello me parecían tan tiernos los dos eran el uno para el otro aparte de cierta manera se identificaban a Joan le notaba una alegría que nunca la había visto en su rostro me daba mucho gusto por mi amiga, por fin se nos hizo verla con un chico en otra circunstancia que no fuera amistad, cuando por fin llegamos a la escuela busque a Montse por todas parte pero no la encontré, supuse que ya estaba en el salón así que le dije a Joan que la vería a la hora de receso tenía que ir al salón cuanto antes para hablar con Montse, llegue al salón y en efecto estaba ahí charlando con unos compañeros, ella me ignoro por completo, me moleste aun mas así que le dije que quería hablarle, aun enojada y en contra de su voluntad acepto, compensé a contarle todo lo que me había pasado con Stuart, le aclare que entre George y yo jamás había ni habrá otra relación más que de amigos si se llegara a dar, ella solo me miraba sorprendida y después de eso me pidió disculpas

-perdón Frida, es que en verdad me molesto mucho todo lo que paso ayer, yo supuse que George y tu no se ya habían salido o habían tenido un rencuentro –dijo bastante apenada, sus palabras me dejaron muy nerviosa pues en efecto, George habían ido a mi casa a darme un regalo lo cual jamás se lo contaría a Montse, pues sería como cavar mi propia tumba

-hay Montse como se te ocurren esas cosas –le dije nerviosa

-es que no se yo solo lo supuse –dijo encogiéndose de hombros

-ya olvídalo y ven a darme un abrazo –le dije para que dejara de cuestionarme

-ok Frida –se acerco a mí y nos dimos un fuerte abrazo

-oye por sierto, ¿Qué paso con Paul mientras yo me fui con Stuart? –le pregunte ansiosa

-amm nada Frida, el me hacia muchas preguntas aun no entiendo porque –me dijo algo molesta

-pero por que te enojas? Apoco no es lindo? –le dije con una expresión de ilusión

-pues no mas que George, pero ¿Por qué me preguntas todo esto? –dijo mirándome fijamente

-a no por nada –concluí

-acaso ¿sabes algo que yo no? –no supe que decirle, yo solo me quede en silencio y ella saco sus propias conjeturas

-no me digas que yo le gusto a Paul? –me pregunto con expresión negativa

-pues podría decirse que está interesado por ti ¿no lo has notado?

-que dices? Claro que no eso no puede ser –dijo echándose para atrás

-claro no te das cuenta porque estas bastante ocupada observando a George y no te das cuenta que ese niño hermoso se derrite por ti con el solo hecho de verte entrar –le dije muy molesta

-oye porque te molesta? –pregunto extrañada

-por que desaprovechas las oportunidades, mírame a mí! Yo estoy interesada por Paul pero como este se desvive por ti pues ni lo intento y viene Stuart a decirme que me quiere obviamente no voy a dejar pasar esa oportunidad de ser feliz, tu deberías de hacerlo estaba cabizbaja y muy pensativa en todo aquello que le había dicho